¿Está protegido su ejecutivo?.
¿Está protegido su ejecutivo? Por Anthony Nichter , CPP
Los errores del personal de protección de ejecutivos pasan desapercibidos hasta ser demasiado tarde
Las luces de neón de los casinos cercanos se reflejaban en el parabrisas del lujoso auto Lincoln que se iba acercando y en la brillante limosina que lo seguía. El auto se desvió pegándose a la orilla de la acera, paró y dos guardaespaldas corpulentos usando trajes y lentes oscuros bajaron. La limosina los alcanzó y de ésta emergieron tres hombres más. Una multitud de curiosos iba creciendo y obstruyendo la entrada al hotel. Cuando un distinguido hombre mayor y una mujer mucho más joven bajaron de la limosina, inmediatamente fueron rodeados por los cinco guardaespaldas. Con el agente líder gritando para abrir paso entre la multitud, la escolta avanzó hacia la entrada. Los espectadores murmuraban acerca de la identidad de la pareja y los destellos de las cámaras se encendían. Para necesitar tanta seguridad, obviamente eran “alguien”.
La escolta se abrió paso por el piso donde estaba el casino hacia un restaurante de cuatro estrellas. La pareja fue ubicada en un lugar apartado en la parte posterior. Dos guardaespaldas ocuparon sus posiciones delante de su apartado; uno se quedó parado junto al mostrador de atención y los dos restantes esperaron afuera. Pero en pocos momentos, a pesar de toda esta protección, la pareja VIP y dos de sus guardaespaldas fueron asesinados. Yo los maté. Este incidente fue, afortunadamente, sólo un ejercicio.
Desgraciadamente, refleja de manera precisa las prácticas deficientes de algunos que forman parte del personal de protección de ejecutivos. Debido a que dan la apariencia de una sólida protección, con frecuencia sus errores pasan desapercibidos hasta ser demasiado tarde. Existe un dicho en ciertos círculos de seguridad: “Algo de entrenamiento es mejor que nada de entrenamiento.” Los VIPs “asesinados” y sus guardias son la prueba de la ridiculez de esa filosofía, sobre todo cuando se trata de la protección de ejecutivos.
Los individuos que han sido mal escogidos y entrenados pueden crear la peligrosa ilusión de seguridad. Pero, ¿cómo puede saber una empresa que busca protección para sus ejecutivos, si está contratando a agentes profesionales? Por no dejar la vida de sus altos ejecutivos en manos no calificadas, las empresas que buscan proteger a sus altos ejecutivos deben investigar exhaustivamente el entrenamiento y la experiencia previa de los agentes por contratar. Entre los pasos que deben seguir están: verificar la fuente, revisar las credenciales, examinar puntos específicos de entrenamiento, comprender la actitud mental, saber si trabajan medio tiempo, determinar sus condiciones físicas, realizar entrevistas, revisar referencias y hacer una revisión posterior de los ejercicios.
Revisar la fuente.
Al escoger un servicio contratado, la primera pregunta que el cliente debe formular es si el proveedor proporcionará los agentes para protección de ejecutivos o los va a subcontratar de otra empresa. Por ejemplo, es común que en sus avisos las compañías de agentes de seguridad ofrezcan servicios para protección de ejecutivos, cuando no cuentan con personal propio entrenado en ese campo. La investigación revela que los agentes son prestados por otras compañías que realizan trabajos de protección de ejecutivos. Este tipo de compañía de agentes de seguridad actúa como frente, como intermediario de una especialidad que ella no puede proporcionar. El intermediario agrega una capa entre el cliente y la fuente (la subcontratista), que puede hacer más difícil asegurar la calidad.
Si una empresa decide hacer uso de un intermediario, debe insistir en la documentación de la fuente que especificará los niveles de entrenamiento y la experiencia de los individuos en particular a los que se les asignará el puesto. Pero cuando es posible, es mejor negociar directamente con los proveedores y verificarlos personalmente. Verificar las credenciales. Luego de confirmar que el contratista de seguridad utiliza su propio personal, la empresa deberá pedir el currículum de cada agente que se encargará de proteger a sus ejecutivos. Un proveedor honorable estará en capacidad de proporcionar esta información, que debe incluir un resumen de la educación, entrenamiento y experiencia previa del agente de protección de ejecutivos.
Si un contratista alega que sus agentes son veteranos de un organismo del gobierno y que sus currículos son información secreta, la empresa en busca de protección de ejecutivos debe dirigir su búsqueda hacia otro lugar.
Examinar el entrenamiento.
La firma contratada puede indicar que todos sus agentes han completado un programa de entrenamiento interno. Si es así, los posibles clientes deben preguntar si el programa ha sido aprobado o al menos revisado por una fuente exterior de confianza.
Algunos estados cuentan con un organismo que está a cargo de revisar todos los programas educacionales y de entrenamiento postsecundarios que llevan a una licencia o certificación. Si el proveedor está ubicado dentro de un estado que cuenta con tal tipo de organismo, su programa interno de entrenamiento debe haber sido aprobado. Aun si el programa de entrenamiento ha sido acreditado, ello sólo garantiza que sus graduados han logrado un conocimiento mínimo en teoría de la protección. Por lo general, el programa del entrenamiento interno es extraído de textos y muestra videos en lugar de ofrecer experiencia práctica y real. Por eso, el posible cliente deseará ir más allá de las pruebas sobre este nivel de entrenamiento, tal como se menciona más adelante.
La protección de ejecutivos también adolece de su propio pasado. Desde la década de los 60 hasta los 80, la industria rebosaba de escuelas paramilitares y de artes marciales convertidas en academias de entrenamiento para agentes de protección. Aunque afortunadamente estas escuelas ya no prevalecen, el vacío no ha sido completamente llenado por academias de calidad. Hoy en día el mejor entrenamiento disponible se encuentra en el sector privado a cargo de un grupo pequeño de academias nacionales y regionales establecidas. En estas escuelas y en otras de su mismo calibre, los programas educacionales fueron delineados por practicantes expertos con años de experiencia en el campo. Una empresa en búsqueda de protección de ejecutivos debe preguntar si las evaluaciones de la labor realizada por las diversas fuentes de entrenamiento de los agentes están archivadas en la agencia. Si el contratista dice que no o que nunca han contado con tal información, eso debe poner a la empresa en alerta.
El cliente también debe pedir pruebas de la verificación de antecedentes. El proveedor debe estar en capacidad de ofrecer la documentación que pruebe que se ha efectuado una exhaustiva revisión del historial criminal, de manejo y de crédito del agente que cubra los diez últimos años. El agente además debe haber tenido recientemente un análisis de drogas ilegales para detectar sustancias controladas. Si los agentes van a usar armas, el posible cliente también debe pedir la documentación de los cursos de entrenamiento con armas de fuego que los agentes deben aprobar y la frecuencia de las prácticas de tiro y pruebas de destreza.
Hoy en día, muchos agentes civiles de protección ya no llevan consigo armas de fuego. En su lugar utilizan armas paralizantes, rociadores de pimienta, y otros dispositivos no letales. En los casos en que los agentes utilizarán estos dispositivos, el cliente también debe pedir las pruebas de que los agentes han recibido el entrenamiento especializado adecuado.
Conocer la actitud mental.
Un buen equipo de protección de ejecutivos es más que la suma de sus partes. Por tanto, sus miembros deben estar actuando dentro de las mismas líneas filosóficas. Esto puede que no suceda si los guardaespaldas han sido formados con diversos antecedentes de entrenamiento. Por eso, aun si los agentes del proveedor provienen de una mezcla de las mejores escuelas privadas y del gobierno para la protección de ejecutivos, una combinación de las actitudes mentales que propagan estas escuelas puede causar desacuerdos sobre estrategia y metodología.
Un ex-agente del FBI, por ejemplo, tiende a actuar de manera muy diferente durante una operación que un agente que ha sido entrenado por una institución civil o un agente entrenado en una academia local de policía. Según mi experiencia, los graduados de programas federales son pragmáticos, tecnológicamente avanzados y altamente hábiles, con una actitud de “hagamos el trabajo”. No son intimidados por la policía local u otras autoridades. Por otro lado, un agente civil está entrenado para ser más conocedor de temas como aspectos legales, responsabilidad, incumplimiento del contrato, excesos de costos y el efecto que tiene la mala publicidad en la reputación de un cliente.
Como un ejemplo de las diferencias que existen entre las actitudes, en una ocasión trabajé en un destacamento de protección de ejecutivos con alguien que había sido policía. En ese momento, nuestro trabajo era seguir al vehículo que llevaba al cliente. Desafortunadamente, el chofer del cliente iba a una velocidad alta y pasándose las luces ámbar, haciendo muy difícil poder seguirlo. Mi compañero de trabajo, el ex-policía, era un conductor muy hábil y no tenía ningún problema en pasarse la luz roja y las señales de paro para poder seguir al auto del cliente. En su trabajo anterior estaba acostumbrado a los seguimientos policiales en el centro de la ciudad, siempre y cuando no matase a nadie, Por otro lado, yo me retrasaba, obedeciendo el límite de velocidad y las leyes de tránsito porque, como agente civil, estaba preocupado por las consecuencias de ser detenido por la policía.
Mi cliente era un individuo de alta importancia y podría recibir malos comentarios de la prensa si sorprendieran a su escolta manejando imprudentemente por las calles. Es cuestión de opinión saber cual enfoque era mejor para el cliente. Los agentes que son productos de academias de policía también tienen una actitud característica. Algunas agencias de protección de ejecutivos no contratarán a oficiales de policía porque creen que su orientación es reactiva y no planean por anticipado.
Dada la naturaleza de su trabajo, no están condicionados para actuar hasta que ocurra algo ilegal, mientras que a menudo, la mayoría de los agentes civiles pensarán anticipadamente cómo impedir una situación antes de que ocurra. Además, los agentes con antecedentes federales y policiales actuarán a veces como si aún fueran oficiales bajo juramento.
Por ejemplo, pueden darle órdenes a la gerencia y a los empleados del hotel donde se está hospedando un cliente, no hacer caso a las normas de la empresa que los ha contratado o las leyes y ordenanzas locales en nombre de la protección del cliente. Esto ocurrió cuando un conocido cantante fue contratado para actuar en la gran inauguración de un enorme lugar de recreo en Las Vegas. El destacamento de protección de la estrella estaba compuesta de ex-agentes israelíes y oficiales de la policía de California fuera de servicio. Actuaban como una fuerza de ocupación, intimidando y encolerizando al personal de seguridad y demás personal del lugar de distracciones. También llevaban consigo armas escondidas aun cuando su autorización para llevarlas no era válida en Nevada. Finalmente, hubo una confrontación en la oficina del director de seguridad durante la cual se le dijo al líder del destacamento que sus oficiales eran invitados dentro de una propiedad privada – se encontraban por una invitación y no porque tenían derecho- y se les advirtió que si continuaba su comportamiento agresivo serían echados del lugar.
En general, los agentes civiles se dan cuenta que son ciudadanos privados que deben trabajar con el personal de un local para proteger adecuadamente a sus clientes. También comprenden la necesidad de usar tacto y diplomacia para lograr la cooperación de otros. Por el contrario, los agentes con antecedentes federales y policiales generalmente han enfrentado situaciones de vida o muerte y están mejor preparados para manejar amenazas reales que aquellos del sector civil.
Otro tema surge cuando hacen de guardaespaldas los oficiales que están actualmente en la policía. Los oficiales de la policía trabajan bajo el mandato del estado o del condado para el cual tienen jurisdicción. Por ejemplo, si un oficial de la policía actuando como un agente de protección detiene a una persona, el agente debe leerle a esta persona sus derechos Miranda.
Los agentes civiles no necesitan hacer esto ni deben preocuparse de que sus acciones serán juzgadas como hechas bajo la protección de la ley si se lleva un incidente a la corte.
Conocer los trabajadores a medio tiempo.
Un cliente potencial debe darle atención particular al entrenamiento y experiencia de cualquier oficial de protección que trabaja en el campo sólo la mitad del tiempo. Si un proveedor le ofrece a una empresa agentes que no son policías y que trabajan medio tiempo, el posible cliente debe averiguar las proporciones de tiempo de los dos trabajos del agente y la naturaleza del otro empleo del agente. Por ejemplo, no es extraño que muchas agencias dividan las responsabilidades de su personal entre efectuar investigaciones privadas y realizar protección personal. Esta ecuación puede funcionar bien para la agencia; sin embargo, para el cliente puede que no sea tan deseable.
Esto es especialmente cierto si una parte significativa del tiempo del agente se utiliza en trabajos no relacionados con protección. En algunos casos, el personal que trabaja a tiempo completo en la seguridad de tiendas comerciales, hoteles o establecimientos de salud, trabaja extra como agente a medio tiempo para la protección de ejecutivos. La desigualdad del tiempo entre estas disciplinas diferentes puede producir un agente de protección que no sea totalmente competente para manejar entornos con un alto nivel de peligro comparado con un agente a tiempo completo. Aun si el otro trabajo del agente a medio tiempo es en la policía, es apropiado examinarlo.
Existe el mito en el mercado de protección de ejecutivos de que los oficiales de policía reciben entrenamiento específico para la protección de dignatarios y ejecutivos en la academia de policías. Esto es falso. Algunos oficiales sí toman un entrenamiento complementario que guarda relación, ya sea porque su departamento lo exige o porque desean avanzar en sus carreras pagando ellos mismos el entrenamiento y asistiendo a una academia civil. Por ejemplo, Las Vegas, que es una escala acostumbrada de las celebridades, políticos haciendo campaña y otros VIPs, ha enviado un selecto grupo de oficiales a la Academia del Servicio Secreto de los Estados Unidos. Los clientes deben asegurarse si alguno de los oficiales de la policía que podrían contratar está entrenado específicamente para la protección de ejecutivos. Y si es así, el cliente debe preguntar donde se entrenó. Como se mencionó anteriormente, la calidad de la escuela es de mucha importancia.
Evalúe las condiciones físicas.
En muchos casos, los agentes de protección de ejecutivos son contratados por los proveedores debido a su impresionante estatura, peso y contextura. Levantar 350 libras no puede compensar la incompetencia al realizar el trabajo de protección de ejecutivos, pero la condición física de los agentes tiene importancia y debe ser examinada con regularidad. ¿Qué condiciones físicas debe tener un agente? El o ella debe estar en forma adecuada para manejar las contingencias de un trabajo en particular.
Los agentes deben tener la capacidad de caminar y correr distancias regulares, pero lo que es más importante, deben poder estar de pie por largos periodos de tiempo sin tener una incomodidad excesiva. Algunos clientes sí requieren agentes que son, efectivamente, atletas profesionales. Actualmente muchos ejecutivos y celebridades están muy interesados en los deportes o lucen un perfil alto cuando toman sus vacaciones, apasionados por el ski, el buceo, la caída libre, el alpinismo y otras actividades físicas extremas. Una empresa que protege a este tipo de ejecutivo debe asegurarse de contratar a agentes adecuados.
En general, sin embargo, la buena habilidad de comunicación es más importante que la destreza física. He visto a agentes que no están en la mejor condición física pero que prácticamente pueden palabrear el arma de un perpetrador. La capacidad de comunicarse también le permite a un agente persuadir a un propietario, gerente u otra autoridad para que reciba a un grupo privado de protección.
Otra habilidad esencial es un juicio excelente. En el trabajo los agentes deben filtrar varios flujos de información antes de decidir, por ejemplo, si una persona que se acerca es un genuino conocido o alguien decidido a causar daño al VIP. En tercer lugar, los agentes deben ser personas maduras. Muchos agentes están acrecentando sus propios egos o están ahí para hacerse de un nombre en el mercado. Son propensos a lucirse, sobreactuar y ver amenazas en todos sitios. Esta mentalidad de “reacción rápida” casi siempre termina en una vergüenza cuando el “mozo” realmente resulta ser el mozo.
Realice entrevistas.
La empresa debe pedir entrevistas personales con los agentes para establecer la compatibilidad entre el cliente y el agente. Por ejemplo, en un proyecto a largo plazo, un agente tiende a convertirse en “parte de la familia,” y el cliente suele relajar su personalidad profesional. El agente puede llegar a enterarse de información que avergonzaría al cliente si se hiciera pública (siendo la infidelidad en el matrimonio un ejemplo clásico). Por tanto, la lealtad puede ser el mayor atributo que necesite un cliente en particular.
Si el trabajo incluye proteger a la esposa e hijos del ejecutivo, el ejecutivo puede querer un agente que no atemorice a sus niños ni que se interponga entre él y su esposa. Un cliente con quien trabajé específicamente no quiso un agente bien parecido, justo por esta razón. En otro caso, un ejecutivo que se movía en círculos refinados deseaba un agente que se desenvolviese correctamente en comidas de alta sociedad y otros eventos. Otro quería que su agente de protección pudiese hacerse pasar por un asistente administrativo. En todos estos casos fue importante que el cliente y el agente estableciesen si congeniaban el uno con el otro, a través de un intercambio personal.
Revisar las referencias.
Nunca debe contratarse a un proveedor sin revisar las referencias de sus clientes. Muchas firmas manifiestan que la confidencialidad del cliente les prohibe proporcionar referencias. Sin embargo, si la firma ha realizado un buen trabajo para los clientes previos, algunos habrán aceptado servir como referencias. Si el contratista no ha arreglado nada por adelantado y se rehusa hasta intentar encontrar a un cliente anterior que esté dispuesto a hablar, la empresa quizás debe reconsiderar darle su trabajo a este proveedor. Haga una revisión posterior de los hechos.
Luego del simulado asesinato de la pareja VIP y sus guardaespaldas mencionado al inicio de este artículo, durante dos horas se hizo una revisión de los hechos. En ese ejercicio, yo había sido contratado para dar el golpe al interpretar un papel para probar la protección de los ejecutivos de una gran corporación fabricante de productos químicos, ubicada en Nevada. Al rendir cuentas, hice la crítica al equipo. Una de las fallas más obvias era que no se había ejecutado una evaluación de seguridad por anticipado. Más aún, los clientes originaron un espectáculo público cuando llegaron al lugar de distracciones, causado en gran parte por sus propios agentes de protección que no tenían idea alguna de qué y quién estaría esperando al cortejo.
Antes de llevar a su clientes al restaurante, los agentes no habían solicitado una mesa en la zona de máxima seguridad, permitiendo una rápida salida por una puerta trasera. No hicieron los arreglos con el gerente para obtener los servicios de algunos empleados de confianza a quienes luego se les tendría que haber entregado un prendedor, brazalete, ramillete o algún otro método que los identificase como servidores aprobados. Debido a que el destacamento de protección no hizo lo anterior, pude deslizarme por una puerta trasera, prestarme un traje blanco de mozo del closet de uniformes y acercarme a la pareja VIP con el pretexto de proporcionarles servilletas. Luego, de mi bolsillo saqué cuatro etiquetas adhesivas manchadas de rojo. Coloqué las etiquetas a ambos clientes y a dos agentes de protección y escapé tan fácilmente como había entrado.
Los guardaespaldas habían recibido su entrenamiento en una compañía cuyos jefes eran oficiales retirados de la policía sin ninguna experiencia verdadera en protección de ejecutivos, más allá de haber sido asignados ocasionalmente al alcalde de la ciudad cuando aparecía en público. La compañía no sólo cometió el error de no investigar más profundamente la capacidad de los agentes, tampoco pidieron referencias. Como resultó ser, la compañía era el primer cliente del proveedor. Las empresas que buscan proteger a sus ejecutivos deben realizar su propia evaluación de riesgo del personal antes de contratar a los agentes. Si no siguen los pasos adecuados para la selección, pueden hallar que lo que los agentes proporcionan no es más que una falsa sensación de seguridad.
D. Anthony Nichter, CPP, ARM (asociado en gerencia de riesgo) es analista principal e instructor del Instituto para Desarrollo Estratégico de Ejecutivos ( The Institute for Strategic Executive Development), Las Vegas, Nevada. Es presidente del Consejo de ASIS para la Protección de Juegos y Apuestas.
Este excelente artículo proviene del sitio web de ASIS, American Society for Industrial Security. Tome contacto con sharowitz@asisonline.org . Y visite el excelente sitio www.asisonline.org






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